ALFONSO VALLEJO

Dramaturgo, poeta, pintor, “una isla con personalidad propia” en el panorama artístico, reconocido y galardonado internacionalmente, profundo, prolífico, innovador y vigorosamente actual. Ha recibido los premios "Lope de Vega" (1977), "Tirso de Molina" (1978), y "Fastenrath de la Real Academia" (1981).

“Alfonso Vallejo, un autor de nuestro tiempo.”

Aparte de numerosos estrenos en España, surgen algunos más en Estados Unidos y luego también en Argentina, Venezuela, Alemania, Polonia, Italia. A raíz de estos hechos, se publican artículos y ensayos dedicados al teatro de Alfonso Vallejo, así como entrevistas en las que él hace declaraciones y esclarece su visión del teatro, del hombre y del mundo, No sería fácil recoger hoy todos estos estudios, reseñas y enunciaciones del autor publicados a lo largo de los años. Dicha abundancia bibliográfica afirma, claro está, la importancia de su teatro. Sin duda, constituye éste un destacado capítulo en la historia del teatro español actual, inscribiéndose por otra parte en la historia de las búsquedas estético-formales en el teatro europeo, identificadas con la posvanguardia y la posmodernidad.

Esto demuestra la universalidad tanto de la obra como del concepto del teatro inscrito en ella, lo cual, ndependientemente del contexto geopolítico, no deja de ser "un canto a la esperanza, a la libertad, a las enormes posibilidades del ser humano en la lucha, la resistencia, la invención, el amor". La interpretación puede, sin embargo, conducir a los más diversos resultados estéticos y formales.

Pues, lo fundamental en el teatro de Alfonso Vallejo es el personaje creado como "caso individual" e identificado con el ser humano en general.

Alfonso Vallejo elige, como él mismo dice, "situaciones límite" y convierte en protagonistas a unos seres "acorralados por la adversidad que intentan sobrevivir agarrándose al humor, la esperanza, la astucia, la rebeldía y la agresividad". Todo esto se basa en la norma más vieja del "teatro teatral". Se trata de crear un teatro que "no tenga nada que ver con nada más que con «teatro»".

La fuerza de este teatro se halla en su aspecto poético, capacidad de síntesis y expresividad de imágenes. En Vallejo, como en Shakespeare y en Lope de Vega, la poesía alcanza lo visual y lo sonoro, el elemento plástico.

Enrique LLovet